¿Cuándo debería ir a terapia?

Dudas sobre ir a terapia

Al contrario de lo que puedas pensar, no todas las personas necesitan acudir a terapia. De la misma forma que no todo el mundo necesita pedir cita con traumatología o acudir a sesiones de fisioterapia.

Lo que sucede es que, muchas veces, se confunde la psicología con el desarrollo o crecimiento personal. Sin embargo, aunque la primera implique lo segundo, lo cierto es que el desarrollo personal es un proceso que abarca otras actividades (por ej. apuntarse a cursos para desarrollar alguna habilidad, hacer voluntariado, modificar hábitos, hacer deporte…).

Surge entonces la gran pregunta: ¿Cuándo es momento de ir a terapia? ¿Cómo sabes que lo que te sucede es motivo para pedir ayuda a nivel psicológico? Hoy intentamos ayudarte a tenerlo algo más claro, aunque si tienes más dudas estamos aquí para ayudarte a resolverlas.

Algunas señales de que podrías necesitar ayuda psicológica:

  1. El primer criterio que se establece desde la psicología es el malestar (sentimientos desagradables de tristeza, soledad, desesperanza, ansiedad, irritabilidad…). ¿Lo que te sucede te genera un nivel de malestar que te limita, te dificulta llevar a cabo las acciones del día a día, o te resulta complicado regular? En ese caso, podrías necesitar ayuda.
    Pero no sólo hablamos de intensidad, sino también de duración. Sentir malestar es algo inherente al ser humano. Todas las personas, en algún momento, nos sentimos tristes o disgustadas. Lo que marca la diferencia, entre otras cosas, con una situación patológica, es la persistencia o duración de dichas sensaciones. En general, las emociones tienen una duración relativamente breve. Si sientes que el malestar te acompaña desde hace bastante tiempo, podría ser otra señal de que necesitas ayuda.
  1. El segundo criterio tiene que ver con el impacto en las distintas áreas que componen tu vida (social, laboral, familiar…). ¿Lo que te sucede está repercutiendo sobre alguna de ellas? ¿Sientes que tus amistades o tu relación de pareja se están viendo afectadas por lo que te ocurre? ¿Pone en peligro tu puesto de trabajo, ya sea porque has empezado a llegar siempre tarde o porque no consigues concentrarte tan bien como lo hacías antes? ¿Te resulta complicado establecer relaciones saludables con las demás personas?
  1. El tercer criterio se relaciona con tus hábitos. ¿Sientes que has aumentado tu consumo de alcohol en los últimos tiempos y no sabes muy bien por qué? ¿Has sentido la necesidad de empezar a fumar tabaco y sientes que no puedes parar? ¿Estás gastando más dinero del habitual en cosas que sabes que no necesitas? Muchas veces, no somos capaces de conectar con el malestar a nivel de sensaciones porque llevamos a cabo conductas de riesgo que lo dificultan. Éstas surgen para intentar suprimir el malestar, pero pueden traernos problemas. Quizás necesites apoyo para saber cómo lidiar con lo que te sucede de una manera más adaptativa y segura para ti.
  1. El cuarto criterio, relacionado con el anterior por ser un posible mecanismo que “enmascara” el malestar, tiene que ver con la presencia de síntomas físicos que no parecen tener explicación médica. Dolores de cabeza, fatiga, vértigos, taquicardias… Puede que no nos sintamos mal como tal porque nuestro cuerpo está reprimiendo la emoción y expresándola a través de síntomas corporales como los recién mencionados. Si has descartado causa médica y los síntomas perduran, puede que sean una señal del cuerpo de que algo no marcha bien a nivel psicológico.

Si alguno de estos puntos resuena contigo, no dudes en pedir ayuda psicológica. Y en caso de duda, siempre podemos asesorarte y resolver tus dudas en nuestra primera sesión informativa gratuita.

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